jueves, 24 de enero de 2013

Lluvia.

Cae sobre nosotros una cortina de agua. Empiezo a temblar porque se me ha empapado la ropa. Estoy cansado y no tengo nada seco que ponerme, asi que me acurruco contra los demas para no enfriarme. Por un momento me arrepiento de estar alli, seguramente. A mi alrededor todo son caras de frio y gotas de lluvia. El pelo me chorrea y el agua que cae de él se me mete en los ojos.

El hombre mira hacia arriba y hace un gesto dirigido al cielo ante nosotros. Y entonces la noche explota en mil notas de colores y yo salta y salto y salto y giro y me rio y ya no le miro a el, me miro a mi y a ella y a ellos y al cielo....y ya no me importa estar mojado, ni tener frio ni carecer de otra ropa que ponerme. Solo me importan las notas que inundan mis oidos y pasarlo bien, mejor que nunca.

Supongo que, de alguna extraña manera, aquello mereció la pena una vez mas...

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