sábado, 27 de abril de 2013

Ella.

¿Qué hacer con todo lo que tengo dentro?.

Un millón de miradas, multitud sonrisas, tantos besos como estrellas hay en cielo, infinidad de caricias, te quiero y cosas bonitas que solo puedo sentir hacia una persona, esa persona que es capaz de hacerme feliz, de hacer que me sienta la persona más especial del mundo, de hacer que mi sonrisa vaya de oreja a oreja y nunca se borre, de llevarme a la luna y nunca bajar de ella...es capaz de hacerme soñar.

sábado, 6 de abril de 2013

Saturday morning.

Al volver esta noche a casa he elegido andar un rato por las calles que llevan once años viéndome pasear arriba y abajo. Y os juro a todos, a ti y a ti y ati que....al levantar la vista, lo he encontrado: allí estaba el cielo. Y no estaba vacío.

Estaba lleno de estrellas, y entre las constelaciones, con el brillo de las unas y las otras, con el silencio de la noche de sábado, con el ruido amortiguado de las estrellas, con el fragor de la semana laboral acechando triste y rencorosa tras la esquina, me he descubierto lleno de ilusiones. Como era antes. Hace muchísimo tiempo, casi más del que puedo recordar.

 Y entonces, he mirado de nuevo, y las estrellas se habían reordenado. Hoy empieza el resto de muchas cosas. Y entre todas las luces del cielo, simplemente un mensaje escrito expresamente para ti.

"Debes caer para saber que es levantarse, debes quedarte solo para apreciar la compañía, debes llorar para saber que es reír. Deben dañarte para que otros te sanen, deben quitarte la luz para que te alumbre quien de verdad quiera iluminar tu vida... Porque en el camino encontrarás personas que quieran ayudarte a seguir adelante"

martes, 2 de abril de 2013

Mi luz.

Esta es una vida extraña, en la que he tenido que aprender a sonreir entre mis lágrimas. Soy yo solito el que se cura cuando estoy enfermo, el que se observa de refilón cuando bebo mas de la cuenta. También me encargo de limpiar lo que ensucio y de ensuciar lo que limpio. Que sorpresa, bienvenido al mundo.

Y me he tenido que hacer a la idea de que la luz que me guía brilla desde tan lejos que puedo sentirla y no verla. Y que el tiempo me separa lento pero inexorable de lo mejor de mi vida, tanto hacia adelante como hacia atrás. Y sin embargo, otras luces, quizá pequeñas ahora, pero que crecerán se encienden cuando paseo por la noche, solitario como siempre.

Luces que me buscan y añoran, que no brillan como brilla la luz de mi vida, pero que tienen de bueno que se empeñan en no cegarme. Solo alumbrarme y evitar que una vez mas me despelleje los codos y las rodillas.

Mientras hay vida, hay esperanza, dicen. En mi no queda demasiada vida, pero si queda esperanza.